Hachiko viaja a Italia con CVI gestionado
El Certificado Veterinario Internacional (CVI) permitió que Hachiko concretara el traslado a Italia tras un trámite en SENASA Resistencia; cada destino exige requisitos y plazos distintos, por lo que se recomienda gestionar el documento con anticipación para evitar inconvenientes en el viaje.

Hachiko realizó el viaje a Italia contando con el Certificado Veterinario Internacional (CVI) tramitado en el Centro SENASA de Resistencia. La experiencia relatada por sus responsables indica que, contrariamente a las expectativas iniciales, la gestión resultó accesible y ordenada. El CVI es el documento sanitario oficial que acredita las condiciones de salud y aptitud del animal para el traslado internacional, requisito indispensable ante las autoridades de ingreso de otros países. La obtención del certificado previamente garantizó la posibilidad de embarque y movilidad sin contratiempos administrativos.
En la experiencia concreta, los propietarios de Hachiko destacaron la claridad de los pasos a seguir y la atención recibida en la sede del organismo. El trámite incluyó la presentación de la documentación sanitaria previa, la verificación de vacunas y, en su caso, la aplicación de procedimientos exigidos por el país de destino. El proceso administrativo en SENASA Resistencia permitió cumplir con las normativas vigentes y obtener el sello oficial que valida el CVI para su uso internacional.
De este modo, se preservó la legalidad del traslado y se facilitó el cumplimiento de las exigencias migratorias y sanitarias. El CVI tiene por objetivo certificar el estado sanitario del animal a efectos de proteger la salud pública y la sanidad animal en los países receptores. Cada nación establece requisitos específicos, que pueden incluir plazos para la realización de estudios, la vigencia de vacunas, tratamientos obligatorios y la homologación de documentos.
Por ello, la anticipación en la gestión del certificado resulta esencial: las autoridades sanitarias recomiendan iniciar los trámites con tiempo suficiente para cubrir las distintas etapas, desde la consulta veterinaria previa hasta la emisión final del CVI por el organismo competente. Los destinatarios de esta información son las personas que planean viajar con mascotas a destinos internacionales y requieren cumplir con la normativa sanitaria aplicable. Entre los protagonistas del proceso están los propietarios, los veterinarios oficiales o habilitados que intervienen en la certificación, y el personal del organismo emisor que valida la documentación.
Además, la circulación del CVI habilita la coordinación con líneas aéreas y autoridades de fronteras, que verifican la documentación antes del embarque, evitando retenciones, devoluciones o la imposibilidad de ingreso en el país de destino. En cuanto a los alcances, el CVI no sólo autoriza el traslado sino que también respalda la trazabilidad sanitaria del animal durante el tránsito internacional.
Su vigencia y formato responden a normativas que buscan homogeneizar los controles entre países; por eso, es fundamental verificar los requisitos específicos del Estado receptor en materia de vacunas, pruebas diagnósticas y períodos previos a la salida. La emisión del certificado por SENASA implica la constatación oficial de cumplimiento de las exigencias sanitarias, lo que facilita la aceptación del animal en rutas comerciales y procedimientos migratorios.
Los canales para informarse y gestionar el CVI incluyen la consulta de requisitos sanitarios a través del sitio oficial argentina.gob.ar/SENASA y la atención presencial en las oficinas del organismo, como el Centro de SENASA en Resistencia citado en el testimonio. Se aconseja coordinar con antelación la cita veterinaria, preparar la documentación exigida y confirmar tiempos de emisión según el destino. Adoptar estas medidas reduce el riesgo de complicaciones en el viaje y contribuye a que la experiencia de traslado de mascotas, como la de Hachiko, sea ágil y segura para todas las partes involucradas.
